Principios básicos de un amante del tuning

Principios básicos de un amante del tuning

Una moda, o mejor dicho, un estilo de vida, que se propaga cada día más, es sin duda el tuneo de coches. Pues para todos vosotros que os queráis iniciar en este noble arte, os dejamos con los principios básicos de un amante del tuning. Aquellas características indispensables y vitales que harán del tuning y el tuneador casi un mismo ser.

Regla número 1- Artistas de chapa y pintura

Es básico y fundamental, que consideres el tuning en si mismo, como un arte. Jamás podrá salir de la boca de un tuneador de pro que se precie, palabras como “tengo que volver a pintar el coche” o “tengo que cambiar alguna pieza del vehículo”. Rotundamente NO, en el tuning no se ponen las cosas, ni se cambian, en el tuning se CREA, como si de un pintor, un escultor o incluso un músico se tratase.

Hay que hacer volar la imaginación, hay que crear nuestros propios conceptos, nuestras propias teorías de la evolución automovilística, y hacer del tuning algo especial y único, casi por encima del bien y del mal.

Regla número 2- No es gasto, es inversión

Principios básicos de un amante del tuning

Sin duda alguna, el mundo del tuning a primera vista, no es algo barato. Llantas, guardabarros, neumáticos, parachoques, equipos de audio, cromado, motor…Las posibilidades son infinitas, el límite está en el cielo. Pero estos cambios encaminados al arte personal reflejado en tu vehículo, nunca puede ser considerado un gasto, si quieres formar parte de la comunidad tuning más elitista.

Tu vehículo es una extensión de ti mismo, es tu segunda casa, o quizás la primera en lo que a sentimientos se refiere. Cada nueva incorporación o detalle extra que acoplas a tu coche, es una inversión que hace revalorizar más y más al vehículo, hasta llegar a expresar en él todo lo que tú sientes. El tuning no entiende de gastos, porque gastar aquí, es un placer.

Regla número 3- Nunca es suficiente

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Si el del tuneo tu mundo quieres hacer y el tuning es tu pasión, no puedes ser conformista. Esto no es tan fácil como coger tu Ford, tu Seat, tu Mercedes, tu BMW, tu Chevrolette, o cualquiera que sea el vehículo con el que quieras crear, ponerle un par de nuevos componentes, un par de nuevas láminas y unos neumáticos nuevos y dejarlo así hasta el fin de sus días, de nuevo un rotundo NO.

Cuando empiezas una obra, en el noble arte del arte del tuning, debes saber que jamás podrás acabarla. Tienes que reciclarla, convertirla en un continuo movimiento de cambio, de creación sobre creación. Un nuevo añadido nunca está de más, sustituir algo que ya estaba por una novedad o mejora, será siempre uno de los principios fundamentales del tuning y sus seguidores.

Regla número 4- Objetivo tu propio disfrute y el del público observador

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La última regla no es por ello la menos importante, posiblemente sea la más relevante de todas, ya que es la culminación de tu trabajo en el tuning, el fin de tu obra. Además de expresar tu propia personalidad en el vehículo, sin duda alguna, tu objetivo será el de disfrutar de tu vehículo hasta sensaciones inimaginables.

Nuevos asientos, nuevos diseños de interior, ordenador de abordo o marchas automáticas, encaminadas al confort de ensueño, pero también cromados que rompen los límites de la física, láminas de vinilo, luces LED, ruedas de un tamaño descomunal o ultra modernos diseños de capó, que hagan disfrutar a tu mismo nivel a todo aquel que pueda disfrutar de tu vehículo con sus propios ojos. El tuning es un mundo de disfrute y deleite, donde todos participan.

He aquí las reglas básicas para nuevos tuneadores, aquellos que quieren sentir el tuning en sus venas, crear en el noble arte del metal automovilístico y dignificar el mundo del tuning como sólo él se merece.

 

 

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